Persépolis

Persepolis (2007) es un tributo a la memoria. A la memoria del país que se ama pero que ya no se entiende; a la memoria del país que se ha dejado y en donde, al marcharse, ha quedado parte de la propia historia: el recuerdo del tío asesinado por el gobierno, la adrenalina de las fiestas underground, el inigualable aroma del Mar Caspio, o cosas sencillas e infantiles como los cisnes de miga de pan que el tío hizo para la pequeña Marji. Y Persépolis es un film innegablemente político e irreverente; políticamente incorrecto, ácido y humorístico… pero no un panfleto; la palabra comunismo se escucha más de una vez, pero el film no promueva esa ideología, ni ninguna otra. Y aunque la heroína de Persépolis, Marjane [la otra heroína, es la abuela, un verdadera maravilla… tanto el personaje, como la calidez que logra transmitir con su sola voz esa gran actriz, casi nonagenaria, Danielle Darrieux], se ve orillada a abandonar su país y afincarse en Francia, no se autoproclama como una victima de la persecución política debido a sus ideas contrarias al régimen islamista; no recurre a ese cliché, harto fácil y tentador, pero maniqueo y chantajista. Jamais.

 

En Persépolis hay una mirada desencantada/sarcástica sobre el sentirse extranjero… en otro país y en el propio. Durante su primera estadía en occidente (Viena, años 80.’s), Marji comprueba que no todo es color de rosa y que si mientras en el fundamentalista Irán las mujeres son ciudadanas de segunda, maltratadas, sobajadas y obligadas a esconderse tras el velo… acá en la civilizada Europa, los extranjeros, como ella, son vistos con una mezcla de condescendencia, racismo y desconfianza. Pero más tarde, de regreso al terruño añorado y no sin amargura, aprenderá que ya no encaja en su patria, pues ahí también -como en occidente-, es vista como un fenómeno, una rara atracción a la que van a mirar familiares y amigos.

 

Y Persépolis es esencialmente un film femenino. Fe-me-ni-no. No una proclama feminista. Solo el relato de una joven adolescente que sueña con depilarse las piernas y maquillarse (algo prohibido), pero que gusta del pop y el punk provenientes del “occidente decadente”. Femenino porque Marjane abreva en las enseñanzas netamente femeninas de mamá grande; enseñanzas que no son conservadoras, ni sermoneantes. Y es un tributo a ella, porque parte del espíritu libertario e insurrecto de Marji está en deuda con esa entrañable grand mère. Y así, en Persépolis hay un tributo a memoria de la grand mère; esa abuela que, como todas las abuelas, deviene fuente de sabiduría; que es más revolucionaria que otros revolucionarios, solo que sin tanta alharaca; una grand mère esencia de feminidad y coquetería, una dama que todas las mañanas pone pétalos de jazmín dentro de su brassière para tener buenas vibras y oler rico durante el día. Súper, como diría Marji.

 

Y Persépolis es exquisita e irreverente; es un tributo a la memoria de la patria añorada y de la grand mère; a la sobrevivencia de Marjane Satrapi; quien perdió parte de su familia durante la revolución; sobrevivió a ocho años de guerra y tuvo que despedirse de su amado Mar Caspio (en una de las escenas más conmovedoras del film) e irse a vivir a Francia, pero sobrevivió y se convirtió en la primera artista-mujer-iraní del cómic, se encontró con un artista del cómic francés -medio punk y underground ¿qué otro podría ser?-, Vincent Paronnaud. Unieron talentos, complicidades y el resultado es esta petite bijou del cine animado, casi artesanal, entre la oscuridad, la insurrección y lo naïf – , que logra trascender al cómic que le dio origen: Persépolis.

Dirigido y escrito por Marjane Satrapi et Vincent Paronnaud; hablado por Danielle Darrieux, Catherine Deneuve, Chiara Mastroianni, Simon Abkarian y François Jerosme; musicalizado por Olivier Bernet.  

Vista y platicada por Marichuy. Persépolis se estrena comercialmente el próximo 6 de junio… en plena temporada de blockbusters veraniegos plagados de efectos especiales, apantalladores, espectaculares y acompañados de abundante publicidad. Es decir y acorde con las nefastas mañas de los exhibidores mexicanos, esta petite bijou, desde ya está condenarla a dar el semanazo.

 Una reseña de [Persepolis], por Carlos Bonfil

 Y http://cineuropa.org/trailer.aspx?lang=es&documentID=77172, un trailer.

 

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